El rebosamiento de aguas residuales en Santa Marta ha alcanzado un punto crítico, obligando al cierre temporal de la bahía. Esta crisis, que se ha gestado durante años, se ha intensificado debido a una falla simultánea en dos de las tres bombas de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) Norte. Como resultado, varios sectores de la ciudad, incluyendo el Centro Histórico y el Camellón de la Bahía, se han visto afectados por el desbordamiento de aguas contaminadas.
El impacto de esta emergencia es significativo. Las aguas residuales están llegando directamente al mar, lo que genera preocupación por la salud pública y el ecosistema marino. La Alcaldía ha cerrado la bahía para permitir la recuperación natural de la cuenca marina y mejorar la oxigenación del agua. Sin embargo, esta medida es solo un paliativo temporal.
La Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta (Essmar) ha implementado un plan de contingencia que incluye la reducción de la distribución de agua potable para disminuir la producción de aguas residuales. Además, se han desplegado tractobombas para redirigir los desechos hacia los colectores. No obstante, la infraestructura deteriorada ha hecho que estas medidas sean insuficientes.
Erney Velásquez Torres, agente especial de Essmar, ha solicitado apoyo financiero urgente. Ha instado a la Alcaldía y a Atesa a liberar los recursos adeudados para financiar la compra de una nueva bomba. En respuesta, el Distrito ha anunciado una inversión inicial de 780 millones de pesos para adquirir una bomba de succión. Este equipo, que llegó desde Medellín, se ha incorporado al sistema con la esperanza de estabilizar el funcionamiento de la estación.
El Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) ha iniciado un proceso sancionatorio contra Essmar. Paola Gómez Bolaño, gerente de la entidad, ha criticado la falta de un plan de contingencia claro, a pesar de las emergencias recurrentes desde el año pasado. Gómez ha enfatizado la necesidad de un compromiso real por parte de la empresa.
La crisis coincide con el inicio de la temporada de Semana Santa, un periodo de alta afluencia turística. Omar García, presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena, ha expresado su preocupación por el impacto en el turismo. Aunque no se han reportado cancelaciones significativas en los hoteles, la imagen y seguridad de la ciudad son cruciales para atraer visitantes.
La Alcaldía ha reiterado su llamado al Gobierno Nacional y departamental para que se sumen con recursos y acciones. La colaboración interinstitucional es esencial para superar esta emergencia y prevenir futuras crisis. La situación en Santa Marta es un recordatorio de la importancia de invertir en infraestructura y planificación a largo plazo para proteger tanto el medio ambiente como la salud pública.