La detención de un ex sacerdote uruguayo acusado de abusos sexuales en Bolivia ha conmocionado a la comunidad católica tras 17 años de impunidad. Juan José Sant’Anna fue capturado el viernes pasado en su residencia en Salto, Uruguay, donde vivía discretamente desde hace casi dos décadas.
La policía llegó hasta su domicilio gracias a una alerta de Interpol, que respondió a una investigación periodística que reveló su paradero. El ex religioso se encontraba en el jardín de su casa cuando los agentes lo arrestaron, llevándoselo esposado ante la mirada atónita de los vecinos.
Durante estos 17 años, Sant’Anna mantuvo un perfil extremadamente bajo en su comunidad. Raramente salía de su vivienda, limitándose a breves caminatas al atardecer. Solo tres periodistas lograron entrevistarlo en todo este tiempo sobre las acusaciones en su contra.
El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, se pronunció por primera vez sobre el caso este martes. “Si él es culpable, deberá responder por las situaciones que ha vivido”, declaró en conferencia de prensa, añadiendo que Sant’Anna nunca ejerció como sacerdote en Uruguay.
Los hechos que se le imputan ocurrieron en Tapacarí, una pequeña localidad boliviana cercana a Cochabamba. Allí, Sant’Anna dirigía el Internado Ángel Gelmi, donde residían 72 menores varones de entre 8 y 17 años.
Las denuncias salieron a la luz en noviembre de 2007, cuando el arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, convocó a una dramática conferencia de prensa. Los testimonios revelaron un patrón perturbador: el sacerdote invitaba a niños y adolescentes a ver videos en su habitación, donde los encerraba para someterlos a diversos abusos sexuales.
La justicia boliviana lo acusó formalmente de violación, violación inconsistente y abuso deshonesto. Sin embargo, Sant’Anna logró evadir a las autoridades, estableciéndose en Uruguay donde permaneció oculto hasta su reciente captura.
Según el equipo de comunicación de la Iglesia Católica uruguaya, Sant’Anna había sido expulsado de una congregación salesiana durante su formación en el seminario. Posteriormente, se trasladó a Bolivia donde finalmente fue ordenado sacerdote.
El cardenal Sturla enfatizó que la Iglesia uruguaya cuenta actualmente con protocolos estrictos para prevenir abusos sexuales. “Hay una comisión de prevención y un manual de prevención. Casi todas las personas que trabajan en la iglesia han hecho cursos sobre prevención de abusos”, destacó.
La detención de Sant’Anna representa un importante avance en un caso que permaneció impune durante casi dos décadas. Su captura fue posible gracias a una investigación del diario El País que, un mes antes, había logrado ubicarlo en su escondite en Salto.