La noche del jueves 8 de enero, dos encapuchados interceptaron un vehículo en pleno centro de Tarija. Los atacantes se desplazaban en motocicleta. Abrieron fuego contra el conductor. La víctima era Mauricio Aramayo, colaborador cercano del presidente boliviano Rodrigo Paz.
El ataque ocurrió aproximadamente a las 21:00 horas. Los sicarios actuaron con rapidez y precisión. Aramayo recibió múltiples disparos dentro de su automóvil. Los agresores huyeron inmediatamente del lugar.
Bomberos llegaron rápidamente al sitio del crimen. Trasladaron a Aramayo al Hospital San Juan de Dios. Sin embargo, las heridas resultaron mortales. El colaborador presidencial falleció en el centro médico.
El fiscal departamental José Mogro confirmó posteriormente la identidad de la víctima. Además, informó sobre la activación inmediata de un operativo policial. Las autoridades buscan ahora dar con los responsables del asesinato.
“Este tipo de hechos genera alarma porque en Tarija no se suelen registrar situaciones de esta naturaleza. Vamos a convocar de manera inmediata a una reunión entre las autoridades llamadas por ley para garantizar la seguridad de la población”, manifestó el fiscal.
Agentes policiales acordonaron toda el área donde ocurrió la balacera. Posteriormente, recolectaron casquillos de bala como evidencia. También revisaron imágenes de cámaras de seguridad cercanas. El objetivo es identificar plenamente a los autores del crimen.
Mauricio Aramayo mantenía una larga relación con el presidente Paz. La colaboración entre ambos comenzó cuando Paz era alcalde de Tarija. Ese periodo abarcó desde 2015 hasta 2021. Durante esos años, Aramayo se convirtió en uno de sus hombres de confianza.
Más recientemente, Aramayo desempeñó un papel crucial en las elecciones generales de 2025. Actuó como coordinador departamental de campaña del Partido Demócrata Cristiano. Esta organización política llevó a Rodrigo Paz a la presidencia.
Antes del asesinato, Aramayo ocupaba el cargo de director del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria. Conocido por sus siglas como Senasag, este organismo regula la seguridad alimentaria del país. Desde esa posición, Aramayo enfrentó diversos desafíos relacionados con la corrupción.
La vocera presidencial Carla Faval ofreció declaraciones reveladoras sobre el caso. Afirmó que Aramayo había recibido amenazas previas al ataque mortal. Estas intimidaciones estaban relacionadas con su trabajo en el Senasag. Según Faval, las amenazas surgieron “por no ceder a una coima, por hacer lo correcto y enfrentar las mafias desde su trabajo”.
“Fue un servidor público recto e íntegro, que defendió la legalidad aun conociendo los riesgos. Hoy esa valentía nos duele: pagó con su vida. Mi solidaridad con su familia y el compromiso firme de que este crimen no quede en la impunidad. La lucha contra la corrupción no puede seguir cobrando vidas”, escribió Faval en su cuenta de X.
Las palabras de la vocera presidencial sugieren un posible móvil del crimen. Aramayo habría rechazado presiones de grupos vinculados a actividades ilegales. Su negativa a participar en actos de corrupción lo convirtió en objetivo. Las mafias mencionadas por Faval operarían en el sector agropecuario.
Aramayo no solo era funcionario público. También mantuvo una activa participación en su comunidad. Fue dirigente barrial en Tarija durante varios años. Esta cercanía con los vecinos lo convirtió en figura reconocida localmente.
El crimen ha generado conmoción en la ciudad de Tarija. Habitantes de la zona expresan preocupación por la seguridad. El fiscal Mogro reconoció que este tipo de violencia resulta inusual en la región. Históricamente, Tarija se consideraba una de las ciudades más tranquilas de Bolivia.
Las autoridades prometieron que las investigaciones continuarán hasta esclarecer completamente el caso. Se espera un informe oficial sobre los avances en las próximas horas. La Policía trabaja con las evidencias recolectadas en la escena del crimen.
El gobierno boliviano enfrenta ahora presión para resolver rápidamente este asesinato. La víctima era una figura cercana al presidente Paz. Además, el caso involucra aparentemente redes de corrupción. Estas circunstancias aumentan la relevancia política del crimen.
El vehículo donde fue atacado Aramayo quedó en medio de la calle. Las ventanas mostraban múltiples impactos de bala. La escena evidenciaba la violencia del ataque. Investigadores forenses examinaron minuciosamente el automóvil.
La familia de Aramayo recibió muestras de solidaridad desde diversos sectores. Colegas del funcionario expresaron su consternación por la pérdida. Compañeros del Partido Demócrata Cristiano lamentaron públicamente su muerte.
El caso plantea interrogantes sobre la seguridad de funcionarios públicos en Bolivia. Particularmente, aquellos que enfrentan redes de corrupción en sus funciones. El asesinato de Aramayo podría tener efecto disuasorio sobre otros servidores públicos.
Las amenazas previas que recibió Aramayo ahora cobran nueva relevancia. Surge la pregunta sobre si las autoridades ofrecieron protección adecuada. También se cuestiona si se investigaron debidamente esas intimidaciones.
El Senasag, donde trabajaba Aramayo, regula aspectos cruciales del sector agropecuario boliviano. Controla la sanidad animal y vegetal. También supervisa la inocuidad de los alimentos. Estas funciones involucran importantes intereses económicos.
La posición de Aramayo lo colocaba en situación de enfrentar prácticas irregulares. El comercio ilegal de productos agropecuarios genera considerables ganancias. Quienes se benefician de estas actividades suelen resistir los controles.
La vocera Faval vinculó directamente el asesinato con la lucha anticorrupción. Sus declaraciones sugieren que el gobierno considera este crimen como ataque político. Esta interpretación podría influir en las investigaciones futuras.
Tarija, ubicada en el sur de Bolivia, ahora enfrenta una situación inédita. La ciudad debe procesar la violencia de este asesinato. Además, las autoridades locales deben restaurar la sensación de seguridad entre los habitantes.
El operativo policial activado busca resultados rápidos. Las fuerzas de seguridad revisarán todos los videos disponibles. También interrogarán a posibles testigos del ataque. La presión pública demanda respuestas concretas.
El presidente Rodrigo Paz perdió a uno de sus colaboradores más leales. Aramayo lo acompañó desde sus inicios en la política local. Continuó a su lado durante la campaña presidencial. Su muerte representa una pérdida personal y política para Paz.
Las próximas horas serán cruciales para las investigaciones. Las autoridades prometieron transparencia en el proceso. La sociedad boliviana observa atentamente el desarrollo del caso. El esclarecimiento del crimen se considera prueba de la capacidad del Estado.