La reciente aparición de panfletos y grafitis en La Paz, Santander, ha encendido las alarmas en la región. Hombres en motocicleta recorrieron el municipio, dejando mensajes que aluden al Frente 33 de las disidencias de las Farc. Este acto ha generado preocupación entre los habitantes y las autoridades locales, quienes temen un resurgimiento de la violencia en una zona que ha disfrutado de años de tranquilidad.
El gobernador de Santander, Juvenal Díaz, ha sido uno de los primeros en alzar la voz. A través de la plataforma X, denunció la situación y solicitó la intervención urgente del Gobierno Nacional. Díaz destacó que, desde hace muchos años, La Paz no había experimentado un solo hecho de violencia. Sin embargo, la aparición de estos grupos en motocicletas, intimidando a la población con panfletos y grafitis, ha roto esa calma.
La preocupación no se limita solo a los habitantes del municipio. Las amenazas también se han extendido a los alcaldes de la región. El gobernador Díaz enfatizó la necesidad de que la Unidad Nacional de Protección actúe de oficio, ya que la vida de los mandatarios locales está en riesgo. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y temor entre los líderes locales, quienes ahora deben enfrentar una amenaza directa a su seguridad.
Cielo Caryn Díaz, alcaldesa de La Paz, también ha expresado su inquietud. Según sus declaraciones, desde hace varios años no se vivía ningún problema de seguridad en la zona. Sin embargo, la reciente aparición de grafitis en vehículos y panfletos en parabrisas de carros ha cambiado el panorama. Las investigaciones preliminares indican que los responsables se desplazaron en motocicletas por distintas zonas, incluyendo Guacamayo, Santa Helena, Vélez y Landázuri.
Ante esta situación, las autoridades han convocado un consejo de seguridad para evaluar las amenazas y definir estrategias de protección. El gobernador Díaz ha subrayado la necesidad de una acción urgente por parte del Ministerio de Defensa y la Fiscalía. Es crucial que se investigue a fondo para brindar claridad a la comunidad sobre estos hechos. No se puede permitir que estos grupos inicien procesos para establecer estructuras armadas que podrían llevar a la siembra de cultivos ilícitos y, en consecuencia, dañar la paz de regiones tan tranquilas como La Paz.
La comunidad de La Paz, que ha disfrutado de años de tranquilidad, ahora enfrenta un desafío significativo. La presencia de estos grupos armados no solo amenaza la seguridad de los habitantes, sino que también pone en riesgo el desarrollo y la estabilidad de la región. La intervención del Gobierno Nacional y las autoridades competentes es esencial para garantizar la seguridad y el bienestar de la población.