“Es ahora o nunca”. Con esa frase contundente, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, resumió el momento histórico que vive el Caribe colombiano. Según los mandatarios regionales, la oportunidad es única. Además, permite sacar adelante una agenda conjunta largamente aplazada.
El foro Caribe Motor: el poder de conectar reunió a líderes políticos y empresariales en Barranquilla. Durante casi cuatro horas, los participantes debatieron sobre el futuro económico de la región. El evento fue organizado por EL TIEMPO y Portafolio. Asimismo, se desarrolló en el Teatro de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico.
Turbay compartió escenario con Eduardo Verano, gobernador del Atlántico. También participó Erasmo Zuleta, gobernador de Córdoba. Los tres mandatarios pusieron sobre la mesa prioridades urgentes. Entre ellas figuran solucionar los problemas energéticos y construir un tren regional. Igualmente, mencionaron mejorar puertos, aeropuertos y carreteras.
Empresarios, académicos, líderes sociales y representantes del sector público asistieron al encuentro. Del mismo modo, participaron voceros del sector privado. La conversación giró alrededor de una pregunta central. ¿Qué debe hacer la región en los próximos cuatro años? El objetivo es llegar a 2030 con una economía más competitiva.
El director de EL TIEMPO, Andrés Mompotes, abrió el encuentro planteando desafíos concretos. Según Mompotes, el Caribe tiene ante sí una oportunidad histórica. La región puede insertarse con mayor fuerza en los cambios económicos mundiales. Para ello, debe utilizar su capacidad exportadora, creatividad y talento.
Mompotes logró que los gobernadores y el alcalde expusieran sus preocupaciones ante el auditorio. Los tres coincidieron en un diagnóstico compartido. El Caribe necesita dejar de presentar proyectos exclusivamente por departamentos. En cambio, debe construir una agenda regional que defina prioridades comunes.
Zuleta puso como primera tarea avanzar hacia una Región Entidad Territorial. Su planteamiento es crear una instancia permanente dedicada a gestionar proyectos regionales. Mientras tanto, alcaldes y gobernadores atenderían las necesidades diarias de sus territorios.
El gobernador de Córdoba concentró su intervención en energía y pobreza. Según señaló, la riqueza mineroenergética del Caribe no se refleja suficientemente en la vida de sus habitantes. Por consiguiente, persisten condiciones de desigualdad preocupantes.
Turbay utilizó la expresión “ahora o nunca” para describir el momento actual. Para el alcalde de Cartagena, la presencia del Gobierno Nacional abre una oportunidad única. Esta permite acordar una agenda común que resuelva problemas aplazados durante décadas.
“En el 2030, el problema de la energía, de la confiabilidad y de las tarifas en el Caribe colombiano ya tiene que ser un solo recuerdo”, planteó Turbay. El alcalde ubicó la energía como prioridad absoluta. Sin embargo, también sumó otros temas críticos a la agenda.
Turbay mencionó aeropuertos, puertos, carreteras y turismo regional como asuntos urgentes. Planteó que Cartagena, Barranquilla y Santa Marta deberían trabajar juntas. Igualmente, los destinos de Córdoba y Sucre deberían sumarse. El objetivo es crear productos turísticos compartidos capaces de competir internacionalmente.
Eduardo Verano concentró parte de su intervención en la institucionalidad regional. El gobernador defendió la transformación del actual esquema asociativo del Caribe. Propuso convertirlo en una entidad territorial con mayores atribuciones. Además, planteó avanzar hacia un nuevo voto regional con efectos jurídicos.
Verano también cuestionó la concentración de recursos públicos en el Gobierno Nacional. Según explicó durante el foro, alrededor del 85 por ciento de los recursos estatales está bajo manejo de la Nación. El 15 por ciento restante corresponde a departamentos y municipios. Su propuesta es avanzar hacia una distribución 50-50.
Cuando Mompotes pidió a los mandatarios escoger un proyecto unificador, Verano respondió sin rodeos. Un tren regional sería la obra capaz de transformar el Caribe. El gobernador mencionó también un plan de agua para la región. Asimismo, habló de vías transversales necesarias para la conectividad.
No obstante, ubicó el ferrocarril como una obra de largo plazo capaz de conectar departamentos. Según su visión, esta infraestructura transformaría la movilidad de personas y mercancías. Por lo tanto, tendría un impacto profundo en la economía regional.
Turbay escogió la infraestructura para producir como su prioridad. Mencionó puertos, aeropuertos y grandes corredores viales. Estos deben estar articulados con el resto del país. De esta manera, el Caribe podría aprovechar su posición estratégica.
Zuleta volvió sobre el tema energético en su respuesta. Pidió resolver la situación de Afinia y Air-e. Además, reclamó mayor autonomía regional sobre el sector eléctrico. Según su posición, este problema está frenando la competitividad y el bienestar regional.
Como segunda apuesta, el gobernador de Córdoba ubicó educación, bilingüismo y agua potable. Expuso las brechas educativas que persisten fuera de las capitales. Señaló que en algunos territorios solo cinco o siete de cada cien bachilleres acceden a educación superior.
Zuleta explicó que Córdoba desarrolla un programa de inglés que alcanza a 35.000 estudiantes. Estos jóvenes pertenecen a colegios públicos del departamento. También informó que 1.800 jóvenes reciben formación como bachilleres técnicos. Esta formación se diseña de acuerdo con las vocaciones productivas de sus territorios.
Temas como energía a precios competitivos aparecieron una y otra vez en las intervenciones. Igualmente, se mencionó la infraestructura portuaria y vial. La navegabilidad del río Magdalena también figuró en las discusiones. Del mismo modo, se habló de educación y formación de talento.
El turismo, la innovación y la atracción de inversión fueron otros temas recurrentes. Además, la mayor autonomía regional apareció como demanda constante. Todos estos asuntos conforman una agenda compleja pero necesaria.
La discusión que comenzó con productividad y crecimiento terminó concentrada en tareas concretas. Estas tareas deberán ejecutarse en los próximos cuatro años. Por consiguiente, los mandatarios enfrentan el desafío de traducir palabras en acciones.
El foro dejó asuntos abiertos que tendrán su prueba en las decisiones futuras. Las inversiones que el Caribe logre atraer serán determinantes. Igualmente, los proyectos que la región logre poner en marcha antes de 2030 definirán su éxito.
La pregunta central del encuentro sigue vigente. ¿Qué debe hacer la región para llegar a 2030 con una economía más competitiva? Además, ¿cómo lograr que esa economía sea menos desigual? Las respuestas están en construcción.
Los mandatarios coincidieron en que el momento es propicio. La presencia del Gobierno Nacional en la región ofrece oportunidades. Sin embargo, también reconocieron que el tiempo apremia. Las próximas decisiones serán cruciales.
La capacidad del Caribe para trabajar de manera articulada será puesta a prueba. Los departamentos y ciudades deberán superar rivalidades históricas. En cambio, tendrán que priorizar el interés regional por encima de agendas locales.
La energía se perfila como el problema más urgente. Afinia y Air-e representan casos emblemáticos de una crisis más profunda. Las tarifas altas y el servicio deficiente afectan tanto a hogares como a empresas.
La infraestructura de transporte aparece como segundo gran desafío. Puertos, aeropuertos y carreteras requieren inversiones significativas. Además, necesitan una planificación regional que supere la fragmentación actual.
El tren regional propuesto por Verano representa una apuesta de largo plazo. Esta obra requeriría coordinación entre múltiples departamentos. Asimismo, demandaría recursos financieros considerables y voluntad política sostenida.
La educación y la formación de talento emergen como factores críticos para la competitividad. Las brechas entre zonas urbanas y rurales son evidentes. Por lo tanto, cerrar esas brechas requiere esfuerzos extraordinarios.
El bilingüismo se presenta como herramienta para la inserción en mercados internacionales. Los programas de inglés en colegios públicos son un paso inicial. No obstante, su cobertura todavía es limitada.
El agua potable aparece como necesidad básica aún no resuelta en muchas zonas. Este problema afecta directamente la calidad de vida de miles de habitantes. Además, limita las posibilidades de desarrollo económico en esos territorios.
El turismo regional representa una oportunidad económica importante. La propuesta de crear productos turísticos compartidos tiene potencial. Sin embargo, requiere coordinación entre ciudades que tradicionalmente han competido entre sí.
La navegabilidad del río Magdalena es otro tema pendiente de larga data. Esta vía fluvial podría convertirse en corredor estratégico de transporte. No obstante, su recuperación demanda inversiones y mantenimiento constante.
La autonomía territorial aparece como demanda política recurrente. Los mandatarios reclaman mayor control sobre recursos y decisiones. Según su argumento, la centralización actual frena el desarrollo regional.
La propuesta de transformar el esquema asociativo en Región Entidad Territorial busca institucionalizar la coordinación. Esta figura jurídica daría permanencia a los esfuerzos de articulación regional. Además, permitiría gestionar proyectos de largo plazo.
El voto regional con efectos jurídicos propuesto por Verano representa una innovación política. Esta figura permitiría a los ciudadanos pronunciarse sobre asuntos que afectan a toda la región. De esta manera, se fortalecería la identidad caribeña.
La distribución 50-50 de recursos entre Nación y territorios implicaría una reforma fiscal profunda. Este cambio requeriría modificaciones constitucionales y legales. Por lo tanto, su implementación enfrentaría obstáculos políticos considerables.
La atracción de inversión privada depende de múltiples factores. La seguridad jurídica, la infraestructura y el talento humano son determinantes. Asimismo, la estabilidad política y la eficiencia institucional juegan papeles cruciales.
La innovación aparece como factor necesario para la transformación económica. Sin embargo, el Caribe todavía presenta indicadores bajos en investigación y desarrollo. Por consiguiente, fortalecer este aspecto requiere políticas específicas y recursos dedicados.
Los empresarios presentes en el foro aportaron perspectivas desde el sector productivo. Sus intervenciones complementaron las visiones de los mandatarios. Además, plantearon necesidades concretas desde la operación diaria de sus negocios.
Los académicos contribuyeron con análisis técnicos sobre los desafíos regionales. Sus aportes ayudaron a dimensionar la complejidad de los problemas. Igualmente, ofrecieron evidencia sobre experiencias exitosas en otras regiones.
Los líderes sociales pusieron sobre la mesa las necesidades de comunidades vulnerables. Sus voces recordaron que el desarrollo debe ser inclusivo. De lo contrario, la desigualdad continuará siendo un lastre para la región.
Los representantes del sector público explicaron limitaciones presupuestales y normativas. También expusieron programas y proyectos en ejecución. Sin embargo, reconocieron que los esfuerzos actuales son insuficientes.
El foro evidenció que existe consenso sobre los problemas principales. También mostró que hay voluntad política para abordarlos conjuntamente. No obstante, la prueba real vendrá con la implementación de soluciones.
La expresión “ahora o nunca” sintetiza la percepción de urgencia compartida. Los mandatarios reconocen que las oportunidades no duran para siempre. Por ello, insisten en aprovechar el momento actual.
La presencia del Gobierno Nacional en el Caribe es vista como ventana de oportunidad. Esta situación podría facilitar la aprobación de proyectos estratégicos. Además, podría agilizar la asignación de recursos para la región.
Los próximos cuatro años serán definitivos para el futuro del Caribe colombiano. Las decisiones que se tomen ahora tendrán efectos durante décadas. Por consiguiente, la responsabilidad de los líderes actuales es enorme.
El camino hacia 2030 está trazado en términos generales. Sin embargo, falta definir detalles operativos y fuentes de financiación. Igualmente, se requiere establecer mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas.
La articulación regional que proponen los mandatarios no tiene precedentes en la historia reciente. Esta coordinación requiere superar inercias institucionales y culturales. Además, demanda construir confianza entre actores que tradicionalmente han competido.
El Caribe tiene ventajas competitivas evidentes. Su ubicación geográfica, sus puertos y su diversidad cultural son activos valiosos. No obstante, estas ventajas no se han traducido en desarrollo económico sostenible.
La brecha entre el potencial y la realidad del Caribe es motivo de frustración. Durante décadas, la región ha esperado que su momento llegue. Ahora, los mandatarios afirman que ese momento ha llegado finalmente.